Friday, May 12, 2006

Sigamos :)

Después de una pausa me apresto a seguir con mi relato.
Como les decía, mientras viví en casa de mi abuelita fuí muy consentida por todos los tíos, y no se diga de ella, siempre la recuerdo con mucho cariño y gran parte de mi modo de ser se lo debo a ella. Muchas veces cuando estoy en un predicamento, tomo una pausa para pensar en cómo reaccionaría ella, aunque a veces si me gana la impaciencia :).

Mi tía Chelo, después de varios años de noviazgo con Luis Cuevas conoció a un muchacho que estudiaba arquitectura y como el corazón muchas veces no ve más allá de sus narices, se enamoró de él y se casó, muchas veces me llevaron a pasear, siempre muy bien vestido también, alto y no feo. De él no tengo ni una solo foto, asi que se las debo :).

Sigue mi tío Carlos. El también trabajaba en PEMEX, creo que con él fué con el que menos relación tuve, su pasatiempo favorito era escalar rocas y el alpinismo, subió no se cuántas veces el Popocatépetl y el Ixtaccíhuatl recuerdo que siempre me llamaba la atención sus cuerdas, los piolets, los clavos, argollas mochilas de excursión y todo lo que usaba, recuerdo las botas con cosas especiales para la nieve.

Por lo regular le gustaba irse solo, pues decía que era peligroso y no podía hacerse cargo de nadie, sobre todo porque muchos no sabían a lo que iban y pensaban que era un día de campo.

Recuerdo un día que estábamos cerca de Río Frío, en un lugar muy bonito y que a mi abuelita le gustaba ir de día de campo, yo ya casada, con dos niños, la llevamos a ese lugar y de pronto vimos una silueta solitaria que venía chiflando y feliz de la vida. Era mi tío Carlos :).
Yo creo que a la única que llevaba con él era a mi tía Pepis, ella también escalaba y como les platicaba anteriormente, mi tío Tomás escribió un libro, en donde todas las fotos eran de Pepis y Carlos. Existe una foto que me gusta mucho, quizás algún día le tome una foto y se las enseño, en ella están los tres: Tomás, Pepis y Carlos.
Un día nos llevaron de excursión a mi hermano y a mi, éramos varios más, nosotros éramos chicos, iba también mi tío Arturo. Ese día llegamos a las faldas del Popocatépetl. Dormimos en unas cuevas húmedas, con un frío espantoso, por más que nos poníamos cosas encima nada nos calentaba, me refiero a mi hermano y a mi, estoy segura que a los demás no les dió frío.

Al día siguiente con el sol, felices. Con razón le dicen que es la "cobija de los pobres". Se siente tan rico después de una noche húmeda y helada. Para lavarnos la cara y las manos había un arroyo muy cerca. Se acuerdan de aquella alberca en donde me aventó Erika?.. bueno, pues esa agua estaba más fría, ya que era agua del hielo de la montaña. Ya se imaginarán. brrrrrrr.
Creo que Arturo nunca se lavó las manos, y mucho menos la cara... Parecía un chamuco, con razón se fué a vivir a Tuxpan :).
Estuvimos tres días allí, cuando anochecía hacían una fogata y nos sentábamos a platicar, realmente fueron unos días muy felices, que si no hubieran sido por las pocas horas que nos metíamos a la cueva a dormir, hubieran sido perfectos, pero bueno, creo que eso también le dió un ambiente muy especial.

Disculpen la pereza, y les dejo todo mi cariño. Cuídense y sean felices, les deseo un feliz fin de semana. >:D<'s



4 comments:

Tiburón said...

Dormiste en una cueva? Eso nunca me lo hubiera imaginado ;0) interesante como siempre, yo sólo fuí una vez al popo con mi papá. Saluditos de fin de semana.

malintzi said...

Si tú crees? Pero además eran rocas sobre lo que dormíamos, asi que frío de abajo y arriba. Qué cama de piedra ni qué nada :O).
Diviértanse mucho!!

Somi said...

Creo recordar una noche como esa, en... Cd Victoris. Por un momento con tu relato me transporte a aquella noche y no me hizo nada de gracia. :o)

malintzi said...

Somi, pero aquella noche dormimos sobre colchones. Y con todo y eso verdad?, bueno, ya podràs imaginarte aquellas dos noches en las faldas del Popo. :)
Saludos y pásala muy muy bien!!